jueves, 19 de febrero de 2009

Descubriendo

Instintivamente llevé mis manos a la nuca. Mis tetas se proyectaron hacia delante y mis pezones se endurecieron.
Comenzaba a notar como se mojaba mi coño. Separé las piernas. El aire rozó mi clítoris. Cada vez estaba más excitada.
Las imágenes que había descubierto esta tarde no se iban de mi mente. Todavía no se porque cerré los ojos. La sangre se agolpaba en mi coño, me ardía.
Mi coño destilaba flujos de una manera que no recordaba y mis pezones se endurecieron más si cabe.
Mi mano derecha bajo hasta mi coño. El dedo índice se deslizó dentro me mi, mientras mis labios dejaban escapar un suspiro. Comencé a rozarme el clítoris, joder!!! me estaba corriendo nada más tocarme.
El brutal orgasmo hizo que me temblaran las piernas.

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